
¿Notaste que no es la primera vez? Lo peor es que no me cansa, no me enfada, no me altera. No hay problema, la próxima será, si es que la hay.
Noto cierto encanto en tus ojos y a su vez el nerviosismo en mi presencia te invade, ¿será que estas dispuesto a hablarme?
Me surgen ciertas dudas con tus actitudes, pero es que dices tantas cosas… haces tantas otras… ¡que desconciertas cualquiera de mis neuronas!, no me parece justo, ¡ya se!… haré lo mismo y reiré, tanto que ni podrás pensar, hasta cansarme y volveré a empezar, hasta saber que sientes lo mismo no pararé, y en tu cabeza dirás “¡que cruel!”, pero no me ocultaré.
Canela